viernes, 6 de enero de 2017

Cruzo un parque

Ahora tienes un sol en cada mano:
el hijo que te lleva,
el tiempo compartido.
Un paseo tras la niebla:
entre hojas caídas del otoño
la mañana de invierno te concede
la brisa blanca, el frío que origina.
Ligero se respira lo vivido,
el trasluz de una pluma.
El aire a salvo.
Hacia adelante
el día y tú,
sin más,
profundidad concreta.


2 comentarios:

Ramiro Mayo dijo...

El aire a salvo: todo en orden. El poema proporciona energía para un invierno gélido. Gracias por los versos, Carlos

Carlos Medrano dijo...

Gracias, Ramiro. Un mero apunte de un paseo por mi antiguo barrio en una muy rápida visita a Valladolid. La mala fama del frío es inmerecida. Nos renueva. Es el comienzo de lo que vendrá luego. Y una seña de la identidad de Castilla.