domingo, 26 de abril de 2015

Llave

Busco tu nombre
que conduce al mío.
Toco en tu imagen
donde dobla el aire.
Abro la mano, soplo.
Así cruzas. Te observo
sin querer retenerte.
Y vas, vienes... No era en vano
el reflejo hacia adentro
de un don desposeído,
el sentido entrevisto
del vacío en silencio.

  
* (No es la primera vez que, tras la escritura de un poema, la reacción de un lector, inadvertida para quien la hizo, genera la escritura de otro texto que engarza con la creatividad todavía abierta del poema anterior. Este es el caso de estas otras palabras surgidas poco después de ese esbozo de remanso interior que hace unos días titulé "Patio". Y cada poema es un impulso distinto.)
  

domingo, 19 de abril de 2015

Cuanto sé de mí



 
todo 
lo 
                                                se desprende
que 
es 
vuelo 

   
     
* (Este verso, que pudiera ser también un título o un aforismo, y tal vez sólo sea un pasajero autorretrato o selfie -aunque lo pasajero permanezca y dure-, que eso es la reflexión, contiene las lecturas que el lector crea o busque. Qué mejor que su disposición gráfica también fuera libre: esta misma. Jueguen a componer otras varias. A cambio, permítame José Hierro usar el bello nombre de su obra completa. Y Quevedo, esta vez, la admiración de traicionarle.)
   

viernes, 17 de abril de 2015

Patio

En el jazmín conoces
la magnitud más simple.

Bajo su aroma blanco, 
un lugar impalpable

en el aire suspende
el aliento si es frágil.

Quien pierde el alma
sólo a veces la intuye.

Deja que evoque 
su figura la fuente.

Un ave o una hiedra
bastan y la sostienen.

De repente, en un patio, 
la quietud gira libre.
  
  
* (Abril no es el mes más cruel pese al verso de Eliot, por seductor, tan bello. Ya ha cesado el frío, la luz y los días son más largos, quien esto escribe cumple años. Se abre el deseo o el presentimiento de lo mejor que también somos y nos merecemos. Pese al peso invisible que deshacemos hace años al lado de estas ráfagas de lo intenso y translúcido. Su inminencia devolvería el gusto y sentido -el centro- que buscamos en lo cercano, en lo pequeño, en nosotros. Ahí, a un paso.)