viernes, 26 de junio de 2015

Tuareg

En el desierto,
cada sílaba hermana
es una casa. 

Huella de arena. 
Cada hueco, el latido
de una persona. 

A donde sople el viento 
iré contigo.

Como el ave que vuela 
a donde el agua.
   

domingo, 21 de junio de 2015

Marcas

En la mano no abierta
la piel, frontera.

El azogue del tiempo
dentro, qué guarda.

Donde el pie vio una orilla
hay un pozo de estrellas.

Cruza una órbita
de canciones heridas.

Calmo esa queja
en la noche indecisa.

Bajo la umbría tibia
el canto se reencuentra.

El pulso accede
a un crisol de colores.

Para el paso descalzo,
la duna frente al agua.

Quien nada espera
accede a la memoria.

Te lo diría por siempre:

Cuando te acercas
comienza la escritura
de cada día.

A la vez, el silencio,
real como la tierra
que nos dibuja.



* (Y en todo caso, hoy, solsticio de verano, en el día más largo del año, este poema en dísticos con esos dos haikus finales leen de la realidad unas marcas capaces de preludiar y sostener la escritura en la vivencia de un fulgor que se intuye, se asoma, o simplemente pasa cerca y vuela.)
   

viernes, 12 de junio de 2015

Amanecer

Si voy a ti no necesito nada. 
La ciudad donde estás no te rodea
y desde tu interior 
me abre sus puertas
a un rostro y boulevard llenos de música. 
A través de tu piel 
llego a sus fuentes, plazas, árboles,
cafés, teatros, noches y arrabales. 
Una moneda al aire que no cae
y gira y brilla libre y nos seduce. 
Hablo de una mujer hecha de calles
que baila y arde bajo el sol y lluvia

una canción de barro y de libélulas.
Leo en tu voz esa ciudad que duerme
a cuyo lado se despierta el aire.