domingo, 19 de agosto de 2012

Encuentro

Las aves trazan
geometrías de aire
a un balcón intangible.

Siente el hechizo
adentro de los ojos
su lugar no apresable.

Lo que retienes
si antes era belleza
devuelve muerte.

Un vado libre
disuelve el laberinto
de cristal y sabores.



* (Al releer a principio de agosto algunos de los poemas cortos que no incluí en A lo breve, salvé de nuevo las tres o cuatro composiciones que lo merecen; imaginé los cambios que tendría el cuaderno con la incorporación de esos materiales de entonces, además luminosos, lo que es una cualidad que hubiera querido -hoy- para todo el conjunto. Pero es imposible la inmersión en una poética agradable sin que haya contagio. Es lo que ha sucedido en este nuevo poema en cuatro haikus libres escrito entre el mar de la bahía de Acudía y un viaje a Extremadura y Valladolid, y que es un canto, sin nostalgia ninguna, a la fascinación de la vida que sucede delante de nosotros, sin duda por la participación del sentir y la mirada que la recoge.)
      

domingo, 12 de agosto de 2012

Castilla

Verano. Cielos quietos,
tan altos. Y al mirarlos,
qué distante de ellos,
y sin embargo a un paso
de su calma.
Traspasa el sol las nubes
en tal intensidad
-ni un ave cruza, incluso el aire cede-
que ese blancor quisiera
aquí en la tierra.
  
  
* (Este poema fue escrito hace ahora un año en Valladolid, en un paseo de vuelta a casa. Guardado hasta hoy, al releerlo, lo aprendido en este tiempo es que esa mencionada distancia más que el requerimiento de un deseo es una sintonía percibida al instante ante los elementos naturales capaces de aflorar lo mejor en nosotros. No otra cosa que la contemplación que nos abre la armonía y a la vez la conciencia de las cosas. Permítanme no entender el afán destructivo de los incendios de todos los veranos. Cómo es posible el ensañamiento de acabar con miles de hectáreas de bosques centenarios que perdemos para siempre. Hasta cuándo.)
    

viernes, 3 de agosto de 2012

Junto al agua

Las señales sagradas de cada día,
por ejemplo, unas piedras rodadas bajo el agua,
la luz que en apariencia no declina,
el tiempo vuelto aroma de las rosas,
lugares que se abren
y figuras.
Falta sólo la voz que, si la dibujara,
me daría por siempre
la belleza y sus formas.